Teatro Naves del Matadero. Madrid

Paola García

Seguimos descubriendo nuevos lugares interesantes en los que se representan las obras que os proponemos. Esta semana le toca el turno a Matadero Madrid, el antiguo matadero municipal de Madrid se ha transformado en un nuevo centro de creación contemporánea. Un espacio vivo y cambiante al servicio de los procesos creativos, de la formación artística y del diálogo entre las artes. Su objetivo: contribuir a la reflexión sobre el entorno sociocultural y apoyar los procesos de la cultura del presente y del futuro.

Se encuentra en uno de los enclaves más significativos de la arquitectura industrial madrileña de comienzos del siglo XX, se proyecta como el mayor centro para la creación contemporánea de Madrid, y uno de los más destacados espacios internacionales dedicados a la creación actual.Matadero Madrid está promovido por  el Ayuntamiento  a través del Área de las Artes, en colaboración con otras entidades públicas y privadas.

Mientras se avanza en la recuperación de sus 148.300 m2, Matadero Madrid continúa intensificando su actividad artística: las artes escénicas, las artes visuales, el diseño, la música, la danza, la arquitectura, el urbanismo, el paisajismo, la moda, la literatura, el pensamiento y el cine.

Un laboratorio único para la experimentación y construcción de nuevas fórmulas transdisciplinares, un espacio bien aprovechado para contribuir al desarrollo de la cultura en la capital que nos recuerda a los ya existentes en centroeuropa.

Una pareja de reincidentes

Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza

AndreaCaña

Solá y Oteyza: una pareja entrañable, encantadora, afectuosa… y, sobre todo, arrolladora cuando se sube a un escenario. En Por el placer de volver a verla los actores consiguen sorprender al público, conmoverle y camelarle. No creáis que es pura coincidencia, que “el texto es bueno y… ellos tampoco son malos”, Blanca y Miguel llevan ya algunos años trabajando juntos. Han aprendido a compenetrarse, a actuar con naturalidad y a mover al espectador, tarea no tan ardua si tenemos en cuenta la evidente química que existe entre ellos. ¿Su mayor éxito? Hoy: El Diario de Adán y Eva, libre versión de la obra de Mark Twain a cargo del director Manuel González Gil.

Pasado y presente se funden en una acción que narra el profundo amor que Dalmacio sentía por su compañera de reparto Eloísa allá por los años cincuenta. Un amor imposible, que el paso de los años parecía haber curado. Un amor tan grande que tiempo después, en una entrevista que la hija de Eloísa hace al ya viejo Dalmacio, seguirá haciendo temblar su voz, erizar su piel y nublar sus ojos. Prototípica y cotidiana esta historia sorprende y entusiasma.

Desde que se estrenara en Argentina, la obra ha cosechado notables éxitos tanto en lo que se refiere a público como en lo que se refiere a crítica. “La apuesta por un teatro apoyado sobre la fuerza y la belleza de la palabra y la voz, por un texto inteligente y elegante, y una voluntad de hacer mirar al espectador con amable crudeza, envuelta en risas, a los misterios más abismales y cotidianos del hombre, tal vez sea la clave de este milagro”, decía Luis Javier Álvarez Garrido. Premios como el Max o el de la Unión de Actores avalan la calidad de la obra.

Solá y Oteyza emocionan al público con la sola fuerza de la palabra. Es por ello que su trabajo ha recibido el reconocimiento unánime de expertos y espectadores. Ya no podemos asistir a Hoy: El Diario de Adán y Eva, pero sí a Por el placer de volver a verla. Si quieres pasar un buen rato y disfrutar del auténtico teatro no puedes perderte el cóctel Solá- Oteyza.

Un hombre de suerte… accidentada

AndreaCaña

“Estábamos en la playa, a punto de irnos. Pero Miguel Ángel decidió entrar una vez más al mar, con la mala suerte de que cambió la marea. Yo estaba leyendo y Miguel Ángel bañándose cuando, de pronto, una enorme ola se lo tragó. Yo no me di cuenta hasta que la gente comenzó a gritar: ‘¡Un ahogado!, ¡un ahogado!, ¡llamen a la Cruz Roja!’. En ese instante, vi que cuatro chicos lo estaban sacando del agua. En un segundo, una ola de cinco metros lo había arrojado contra el fondo, dejándolo paralizado.” Recordaba Blanca Oteyza, mujer de Miguel Ángel Solá.

El 26 de septiembre del año 2006 el actor argentino sufrió un terrible accidente mientras disfrutaba de un fabuloso día de mar en Las Canteras, famosa playa de Las Palmas de Gran Canaria. Solá sufrió un desgarro de médula al ser aplastado por una gigantesca ola. En un primer momento gran parte de su cuerpo quedó paralizado. Todo apuntaba a que Miguel Ángel quedaría parapléjico.

Dos semanas después el actor comienza a recuperarse. La rehabilitación fue lenta y costosa, pero el argentino logró al fin recuperar su movilidad. Miguel Ángel logró salvar su vida gracias a la rápida reacción de varios jóvenes que, sin dudarlo, corrieron a salvarlo. El actor dedicaba las siguientes palabras a uno de sus salvadores: “Mi padre es menor que yo, como casi veinte años (raro, pero no; quiero decir, padre no sólo es quien te trae al mundo, sino quien te hace creer que debes quedarte en él) y despreció el peligro que le rodeaba para sacarme de la incertidumbre propia de un bebé que no sabe qué hacer cuando asoma.”

Este no es el único accidente que sufre el argentino. En enero de este mismo año un accidente doméstico le obligó a retrasar el estreno de “Por el placer de volver a verla”.  Estaba previsto comenzar el 18 de enero, aunque finalmente fue el 24 de marzo el día en que comenzaron su andadura.Como consecuencia del despropicio Solá tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. Para consuelo y alegría de todos, el actor evolucionó favorablemente y consiguió subir al escenario.

Noticia completa elmundo.es  Incluye las cartas que Miguel Ángel Solá le mandó al chico que le salvó y a las enfermeras que le curaron.

Blanca Oteyza y Miguel Ángel Solá

La pareja en un momento de la entrevista

María Cappa

No solo resulta placentero ver a esta espléndida pareja de actores en el Teatro Amaya. También constituye todo un regocijo para la inteligencia y el alma saber qué los llevó a interpretar esta obra. También resulta un aporte más que interesante escuchar de la boca de los dos protagonistas por qué decidieron ser Miguel y Nana, madre e hijo, en la pieza de Michel Tremblay.

En la línea de lamásbelladelasmentiras hoy os traemos a los protagonistas de esta impresionante obra para que sean ellos quienes se definan, quienes se muestren, quienes os convenzan de ir a ver Por el placer de volver a verla.

No conseguíamos decidirnos entre mostraros una entrevista o dejar que fuera su voz la que acariciara vuestros sentidos, la que incitara vuestra voluntad. Y pensándolo bien, tampoco tenemos por qué hacerlo. Somos pródigas en documentación y todo lo generosas que podemos ser siempre que sea en beneficio, de los buenos actores, del buen teatro, del arte.

Aquí tenéis, por tanto, una entrevista concedida a la Revista ARG Express en agosto del año pasado.

http://blogargexpress.blogspot.com/2010/08/miguel-angel-sola-blanca-oteiza-el.html

 Aquí tenéis, por tanto, una entrevista concedida a Manuel Ventero, presentador de Siluetas, en RNE.

http://www.rtve.es/alacarta/audios/siluetas/siluetas-miguel-angel-sola-y-blanca-oteiza-20-03-11/1050075/

Como siempre, estáis a un solo clic de conocer a Miguel Ángle Solá y Blanca Oteyza.

Crítica. Por el placer de volver a verla

 

María Cappa

Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza

En un momento de la obra

Y no me estoy refiriendo al título de la obra de Michel Tremblay que se representa en el Teatro Amaya. Hablo de la sensación que esta obra deja en el público una vez baja el telón. En realidad la pieza teatral no va de nada en concreto y sin embargo trata acerca de una figura esencial para todo ser humano: mamá.

El planteamiento es muy simple: un hombre que recuerda los momentos más significativos que pasó con su madre. Esta sencillez es la que ha caracterizado a las grandes obras de la Historia: los celos, un amor imposible, el instinto de supervivencia, la vanidad… La clave de una obra maestra, como dijimos cuando analizábamos Falstaff, nunca está en el qué, sino en el cómo. Y sin duda, Por el placer de volver a verla contiene todos los elementos para no pasar desapercibida en los próximos 300 años.

No ha habido un solo espectador que haya sido capaz de pensar en algo que no fuera la relación de un hombre, cuyo nombre siquiera es relevante, con su mamá. Con una mamá cualquiera, aunque en este caso sea la suya. Es magistral la manera en que universaliza el carácter de una madre sin pasarse a lo tópico, a lo manido. Solo voy a desvelar un mini-diálogo para que veáis lo que quiero decir. El hijo: “Mamá, tu receta de endivias con bechamel quedaría mejor si tuviera algo más del elemento que le da nombre al plato y menos del que lo adorna” La madre contesta: “¿Hay alguna cosa en 19 años que te parezca que haya hecho bien?”.

Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza

Por el placer de volver a verla

Dramática, exagerada, teatrera e incluso sarcástica como única forma de afrontar la realidad, resulta a la vez humana, protectora y leal. Constante en el apoyo, fiel en el cariño, cansina con la educación… Simplemente mamá. Miguel Ángel Solá interpreta con una versatilidad encomiable a su mismo personaje en distintas edades. Curioso ver cómo un señor de 60 años juega a ser un niño de 11. Asombroso cómo el público se prende en el juego y ve a un nene tratando de zafarse de una mamá enojada que lo reta por alguna travesura sin intención. Blanca Oteyza también interpreta bien a Nana, la madre. Mejora a medida que va avanzando la obra y acaba por convertirse en un personaje entrañable, frágil en su fortaleza y tierno en su inflexibilidad.

Emotiva, conmovedora, muy bien escrita y mejor dirigida, Por el placer de volver a verla es de esas obras que cualquiera que tenga una mínima sensibilidad artística no puede perderse. Nunca he creído en el día de la madre. Considero que la simple circunscripción del homenaje a una persona, sean enamorados, amigos o hijos, a un solo día es absurdo. Hoy he salido del Teatro Amaya pensando “qué buen regalo para mi madre. Qué forma tan apropiada de decirle que la quiero”. Ya sea para rendirle un pequeño homenaje el próximo 1 de mayo, o simplemente por el placer de hacerla feliz, id a ver con ella esta magnífica obra. Expresadle vuestro amor ayudados por esta obra de teatro y, como conmovedora excepción en nuestro blog, será la más bella de las verdades que podréis regalarle.

Miguel Ángel Solá

En el colegio

María Cappa. Decíamos ayer que eran varios los motivos por los que habíamos pensado ver esta obra. Uno de ellos era este gran actor argentino.  Nacido en Buenos Aires en mayo de 1950, la interpretación la lleva en el ADN. Proviene de una familia catalana de tradición teatral que tuvo que emigrar al país del tango en la época de la Guerra Civil.

La primera vez que subió a las tablas fue en 1971 para interpretar una obra de teatro independiente: La noche de los ratones crueles. Dos años más tarde también debutaba en televisión: Lo mejor de nuestras vidas, nuestros hijos. Fue con La Mary en 1974 cuando debutó en el medio cinematográfico.

Pero no fue hasta dos años más tarde cuando, con 26 años, obtuvo el respeto y la admiración por parte de sus compañeros de profesión. La responsable fue la conocida pieza Equus escrita por Peter Shaffer. ¿Os suena la obra a los más jóvenes? Puede que sea porque gracias a ella, en 2007, Daniel Radcliffe – también conocido como Harry Pottter– debutó en el teatro… desnudo.

Después de tener experiencia y prestigio Solá comenzó a decidir en qué proyectos embarcarse y dónde hacerlo.

En una escena de la película

Gracias a esto protagonizó películas en cine como Asesinato en el Senado de la Nación. Por su interpretación en esta cinta obtuvo cinco premios en Latinoamérica como mejor actor.

Aquí podéis ver un estracto de Asesinato en el Senado de la Nación

 http://solocineargentino.blogspot.com/2009/08/asesinato-en-el-senado-de-la-nacion.html

Desde entonces han pasado más de 30 años y Solá ha pasado por más de 20 películas, entre ellas La puta y la ballena o El corredor nocturno. También se ha dejado admirar en la pantalla pequeña al participar en series como El oro y el barro, Leandro Leiva, Lobos, Desaparecida o Unidad Central Operativa.

En lo que se refiere al teatro,desde hace quince años, según dijo en una entrevista concedida a la revista de Valdepeñas Kallejeo, elige trabajar con su mujer. Blanca Otyeza es la otra protagonista de Por el placer de volver a verla: “esta actriz, esta compañera incomparable, creativa, arriesgada, solidaria, ilusionada por todo y brillante por los cuatro costados. Escribimos juntos, producimos juntos, nos hipotecamos juntos, procreamos juntos y soñamos y dormimos juntos. ¿Cómo puede ser que hagamos todo eso, sin resultarnos -como poco- agradable la experiencia?”

Nueva obra: Por el placer de volver a verla

Paola García

La obra que os proponemos esta semana Por el placer de volver a verla de Michael Tremblay, la hemos elegido principalmente por el placer de volver a ver a Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza, dos grandes actores que ya nos cautivaron juntos en juntos  en Diario de Adam y Eva de Mark Twain.  Dirigida por Manuel González Gil,  nos presenta la misma sensibilidad y capacidad de despertar emociones que  Diario.  Nos propone aceptar que alguien es único cuando logra despertar en el otro el placer de volver a verle. La obra ha comenzado el 24 de marzo su tercera temporada en Madrid.

Sinopsis:

Un famoso y reconocido autor y director teatral decide contarnos que nunca estamos solos, sumergiéndose en su pasado más presente. Al ser un verdadero artífice de la palabra -y de las bellas e inteligentes estructuras dramáticas-, decide hacerlo ante el público, y, como una suerte de certero cirujano o cauteloso y paciente arqueólogo, va abriéndose paso hasta lo esencial. Quiere saldar una deuda, y, para lograrlo, deberá contar con ella. Con esa irrepetible mujer. Ella es la llave que abrirá la cerradura de su última pieza teatral. Sólo ella.
El público será testigo de este viaje al corazón abierto del teatro. Sin prejuicios, ni preconceptos. Sin defensas, ni prevenciones; sin vergüenza, ni humillaciones, ni miedos, ni desgarros tortuosos; casi en una suerte de acto vital, el escritor se atreverá a convocarla una vez más, anhelando seguir haciéndolo mientras el teatro diga sí. Sólo así su nostalgia podrá adoptar el rostro de la felicidad.
Ella y él nos invitan a creer que alguien es único cuando hace nacer en ti el infinito placer de volver a verle, y que, si no fuera eso el amor, tal vez se trate de lo más semejante al amor.
La obra trata de eso: del infinito placer de volver a reír, a escuchar, a gozar y a crear con quien estará siempre por más lejos que se encuentre. El teatro, es decir, el amor en éste caso, lo hará posible.

Teatro Amaya (Paseo General Martínez Campos, 9)

         Venta de entradas: Taquilla y El Corte Inglés

A %d blogueros les gusta esto: