El Gran Inquisidor. La Iglesia interpela a Cristo

 
 

María Cappa

Cualquier relato de Fiodor Dostoievski sirve como tema para llevarlo al teatro. En esta ocasión le toca el turno a El Gran Inquisidor. Una pequeña historia contenida en Los hermanos Karamazov. Esta extensa y densa novela le valió como excusa a uno de los genios del Realismo ruso para profundizar sobre el alma humana, sobre la fe y la razón, sobre la familia, sobre los recovecos más oscuros del interior del ser humano.

¿Qué hubiera pasado si Cristo existiera realmente y hubiera vuelto a la Tierraen pleno s. XV? ¿Qué habría pensado de lo que la Inquisición española estaba haciendo con Su palabra, con Su ejemplo? Dostoievski quiso dar un paso más allá al plantearse cómo habría reaccionado la Santa Madre Iglesia al verse descubierta por aquel que lo fundó mientras ejecutaba su cruel manera de concebir el cristianismo.

 Alicia Sánchez interpreta al que el propio autor de la obra describe comoun viejo de noventa años, alto, erguido, de una ascética delgadez. En sus ojos hundidos fulgura una llama que los años no han apagado. Ahora no luce los aparatosos ropajes de la víspera; el magnífico traje con que asistió a la cremación de los enemigos de la Iglesia ha sido reemplazado por un tosco hábito de fraile.” Herido en el orgullo, hace detener a Jesús, interpretado por Enrique Alcides, para después cuestionarle cómo osa a presentarse de nuevo en la Tierra para estropear el gran trabajo que ellos,la Iglesia, están haciendo con los hombres.

 Un hecho chocante es el de ver a dos actores sobre el escenario interpretando un monólogo. Alcides no responde. Sufre cada palabra del obispo de Sevilla como si fueran pequeñas dagas que se le clavan en el alma. Y su silencio enfurece y le da más cancha aún al inquisidor, que se regodea en su altanería con reproches cada vez más severos contra el que fundó la institución que alimenta su estómago, y sobre todo su poder.

 Si queréis conocer el pequeño relato de la gran obra en la que aparece, os dejo el link donde podréis leer El Gran Inquisidor. Pero si queréis experimentar la vergüenza que supone ver cómo el poder eclesiástico encara al mismísimo Cristo, cómo este se revuelve por dentro de ver en qué ha quedado su legado vais a tener que verlo en el Teatro Réplika. No solo merece la pena por la interpretación de Alicia Sánchez, ni por la vigencia de un texto que fue concebido hace más de un siglo. Por el mismo precio, podréis asistir a la representación de Noches Blancas cuya crítica publicamos ayer. Todo un regalo para los amantes de la literatura. Un verdadero placer para los amantes de la más bella de las mentiras.

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Noches blancas. Teatro intelectual para almas sensibles.

 
La noche. La niebla.

María Cappa

San Petersburgo. Finales del s. XIX. Un hombre cuya única compañía es la soledad. Una mujer que espera porque no puede olvidar. La niebla cubre la calle en mitad de una noche tranquila. Se ven. Ella lo esquiva. Aparece un extraño, borracho, agresivo, que trata de atacarla. Él la defiende. Así se conocen. Así se enamora de ella.

Dos actores se enfrentan, con apenas un banquito como escenografía, a una obra en la que no pasan más que palabras… Así concebía Dostoievski la literatura. Así han querido plasmarlo en Réplika Teatro. La fuerza de la pieza se basa en un lenguaje lleno de símbolos, de metáforas, de emociones. La fuerza de los actores se basa en su mirada, en sus gestos, en lo que no se ve pero resuena con más intensidad.

Los escritores rusos nunca se han caracterizado por vender historias idílicas. Pushkin, como padre del Realismo, los enseñó a plasmar la realidad tal y como viene. Sin adornos, sin luces de colores. El hombre es un ser lleno de sombras, de desesperanzas, de miedos, de traumas. Y así lo reflejan sus literatos. Noches Blancas es Dostoievski. Tanto por la fuerza de la descripción como por el desenlace trágico de la historia.

Noches Blancas.

Solo por sentir desde el estómago a uno de los genios de la literatura rusa, por revivir cómo debía ser asistir a una representación teatral allá por 1870 en el país que vio nacer a Stanislavski, recomendamos esta obra. Aunque este resulte un argumento de peso para convencer a cualquiera que lo lea, os contamos que tras esta representación  Réplika Teatro ofrece, por el mismo precio, el maravilloso monólogo contenido en Los hermanos Karamazov llamado El Gran Inquisidor. Para leer su crítica solo tenéis que esperar hasta mañana…

Réplika Teatro

Paola García

Réplika Teatro no es solo un teatro, sino que hemos descubierto que se trata de un espacio diferente. Abierto a toda creación, nos encontramos con un teatro limitado por una caja escénica “a la italiana”, contemporáneo y multifuncional, con una configuración cambiante al servicio de las necesidades artísticas de cada obra representada sin adornos innecesarios. Los que forman este interesante espacio parten de “la desnudez, para llegar a la esencia, a lo imprescindible para encender la imaginación del espectador”. El actor es el verdadero dueño de ese espacio que comparte con el que viene a verle. El que viene ha de tener la oportunidad de vivir un momento excepcional, diferente a lo que está acostumbrado.

Es un centro de producción, exhibición, formación e investigación teatral fundado por Socorro Anadón y Jaroslaw Bielski. Su investigación teatral se plasma en los montajes de su propia compañía, Coa. Réplika Teatro desde 1989.

Además en 1996 crearon la Academia de Actor, un centro donde forman a actores que imparten diversas técnicas de interpretación y otras disciplinas relacionadas directamente con el arte de la actuación.

Su sala de teatro es un lugar abierto a otros proyectos de creación artística, por lo que dejan abierta una posibilidad de alquiler para ensayos, talleres u otras actividades. En definitiva, un espacio interesante y atractivo tanto para el público como para el actor.

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