Dostoievski: el último novelista del sufrimiento

AndreaCaña

La más bella de las mentiras rinde hoy homenaje al que fue uno de los más importantes novelistas  de la Rusia Zarista y, por supuesto, de la literatura universal.  De imagen oscura, escabrosa y atormentada, Fiódor Dostoievski  estudió la psicología humana  en la sociedad de la época. Con sus obras, el ruso ha contribuido al enriquecimiento del patrimonio no solo de las artes, también el de la humanidad ¿El porqué? Ingenio y majestuosidad literaria.

Nacido en Moscú en Octubre de 1921, Fiódor pasó la mayor parte de su infancia en la casa que su padre tenía en el campo. Su mundo se vendrá abajo cuando, con tan solo quince años, su madre muere de tuberculosis. Dostoievski se enfrenta ahora con el peor de sus enemigos, su padre. Tres años después éste será asesinado, pero, ¿por qué? Esta pregunta llevará al ruso a introducirse en el mundo de la mente humana.

El tema central de sus novelas gira en torno a la idea del hombre como misterio sin fondo. “El hombre es un misterio, hay que resolver el misterio. Si uno pasa la mayor parte de su vida intentando resolverlo no dirán que ha perdido el tiempo” (carta a su hermano, 1939). El atormentado Fiódor descubrirá algún tiempo después que la única manera de divagar por los escondrijos del alma humana es como escritor.

Conocemos hoy a Dostoievski como uno de los últimos novelistas del sufrimiento. Adicto al juego, epiléptico y no muy bueno en amores, Dostoievski vivió torturas similares a las que retrató en sus libros. Nunca dejó de buscar los sucesos límite o terrible que se estaban produciendo en la sociedad, que era lo que quería abordar en su ficción. ¿Su misión? La crítica social.

Dostoievsky: un talento que cambió la percepción de las palabras, así como la forma de contar las cosas. Un verdadero ejemplo sobre cómo representar la vida interior de los individuos, los pensamientos acallados o las ideas que no terminan de estar perfiladas. En conclusión, un autor brillante.

Dostoievski le Replika al Romanticismo

AndreaCaña

A la más bella de las mentiras le interesa el teatro desde todas sus dimensiones. Una de ellas son sus autores y, por supuesto, su vinculación con los movimientos literarios. Esta semana hablamos de Realismo. Conocer los rasgos que definen el movimiento os ayudara a entender el trabajo y pensamiento de Dostoievsky. Deseamos que este breve resumen os  haga disfrutar más, si cabe, de las obras del autor ruso.

Nos encontramos en 1848. Los ideales que defendía la Revolución Francesa parecen haber caído en el olvido, a cambio, emerge una nueva clase social, la burguesa. Egoísmo y hedonismo parecen ser los valores que priman en la sociedad. Además, los terribles problemas sociales de la industrialización comienzan a hacer mella en la conciencia de los artistas que se olvidan de la esfera política y se centran en el tema social. ¿Su objetivo? La denuncia.

No se puede establecer una separación tajante entre Romanticismo y Realismo. En un principio, este último habría surgido como depuración de los elementos románticos más idealistas. Viene, principalmente, a reflejar los conflictos internos y externos de la burguesía. Los personajes novelescos retratan ahora los conflictos cotidianos de la época: la mujer y el obrero cobran un papel protagonista.

Entre sus rasgos más destacables: observación y descripción precisa de la realidad, ubicación próxima a los hechos, propósito de crítica social y política, sustitución de la exaltación sentimental romántica por la observación, representación fidedigna del entorno y crítica. Hay predilección por la novela, aunque también se cultiva el relato breve. ¿El resultado? Una literatura brillante.

¿Quieres saber cómo se sirve Dostoievski del movimiento? Mañana en La más bella de las mentiras.

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